La muerte de Eulalio Barroso “Carrete”, un entrañable hombre de bien y en sus años mozos un valiente guerrillero, pilló de sorpresa a quienes le conocimos y apreciamos. “Carrete” contaba con 82 jóvenes años al fallecer hace poco menos de un mes, en su domicilio de Valencia. Su entrega a la causa del reconocimiento legal de la guerrilla antifranquista desde la asociación La Gavilla Verde, su tenacidad militante para rescatar el orgullo de aquellos soldados irregulares de la República que fueron los maquis contra Franco, nos hacía pensar que estaría siempre ahí, en su lugar, para dar testimonio, para avergonzar a quienes intentaron y todavía lo hacen, olvidar la existencia y la lucha de estos maquis o, condenarla a formar parte de la crónica negra del bandolerismo. “Carrete” era hombre de pocas palabras que se convertía en todo un “orador” cuando disponía de una tribuna para evocar sus experiencias. De aspecto serio y taciturno era, sin embargo, próximo, sencillo y cálido. Le he oído contar su historia, varias veces, en lugares distintos y de formas diferentes; en un par de ocasiones, al menos, hemos compartido mesa-redonda y siempre le he visto recordar su pasado con la misma convicción y afán de colaboración.
Eulalio Barroso “Carrete” nació en Bohonal de Ibor (Cáceres) en 1927 y era el cuarto de cinco hermanos en una familia acosada por la represión franquista. Tanto que los cinco hermanos para sobrevivir a ella tuvieron que “echarse al monte” (hacerse guerrillero) combatiendo en la Agrupación Guerrillera de Extremadura, sector Centro. El primero en hacerlo fue su hermano mayor Avelino conocido como “Recaredo” que fue comisario político de la llamada 12 División; luego le siguieron su hermana Daniela conocida como “Madroña” y sus otros hermanos Alejandro “Mejicano” y Emilio “Atila” que se integraron en las partidas o grupos de “Quincoces” y “Chaquetalarga”, conocidos jefes guerrilleros de Extremadura. Eulalio los mismo que dos de sus hermanos eran unos adolescentes sin preparación alguna para el tipo de lucha y vida que iban a emprender, pero conscientes de que no podrían vivir nunca en paz, sintiéndose como se sentían, solidarios con las ideas de libertad y justicia social que recibieron como legado político de sus mayores.
Las agrupaciones guerrilleras desaparecieron casi por completo en 1952 y “Carrete” terminó siendo apresado y juzgado sin posibilidad alguna de defenderse de las injustas acusaciones de bandolerismo. Así es como fue condenado a varios años de cárcel. Tras cumplir su condena en San Miguel de los Reyes, Eulalio, que nunca dejó de sentirse orgulloso de ser: “Carrete”, rehizo su vida y se quedó en Valencia. Los guerrilleros fueron jóvenes de generaciones sacudidas por la guerra, que pretendieron vivir y trabajar en una sociedad más justa; por ello entendían, mejor que nadie, que ese combate no ha terminado todavía. Durante toda su vida un militante que no escatimó esfuerzo alguno para acudir a cuantos actos y homenajes se realizaban allí donde la memoria y la dignidad de la guerrilla fueron defendidas.
José Antonio Vidal Castaño
franquismeimemoria@gmail.com
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